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Terapias alternativas: la sanación de la nueva era

La hipnosis puede ser curativa

victor amat hipnosisENTREVISTA CON VÍCTOR AMAT, PSICOTERAPEUTA

Utiliza un tipo de hipnosis suave y respetuosa para viajar al fondo de la consciencia de quien le pide ayuda y acelerar así el tratamiento. Su técnica se conoce como terapia breve.

–¿Es usted un hipnotizador?
–Yo no me anunciaría así, aunque, en el mundo de la psicoterapia todo es hipnosis y autohipnosis. Persuasión. Las posibilidades de cambiar siempre son una hipótesis de futuro, un intangible que se puede percibir si alcanzas un estado especial de conciencia. Yo ayudo a crear esos estados con un recurso lingüístico que se llama hipnosis ericksoniana.

–¿Distinta de otras hipnosis?
–Distinta. La técnica de sugestión hipnótica que creó Milton Erickson, un psiquiatra de Nevada (EEUU) que murió en 1980, fue una innovación. La hipnosis tradicional es directiva, imperativa: “¡Cuando yo cuente hasta tres, tú te dormirás!”. La de Erickson es indirecta, persuasiva: a través de la palabra, ayudas a la persona a entrar en un estado de trance, una configuración neurológica desde la que puede orientarse hacia la solución de un conflicto.

–¿El paciente queda inconsciente?
–No. Siempre está consciente, pero la parte de la mente que controla la situación está flexibilizada, atenuada. Estando hipnotizado nunca harás nada que no quieras hacer.

–¿Nunca se pierde la consciencia?
–Con la hipnosis ericksoniana, no. Es más, yo creo que si el mejor hipnotizador del mundo, con el método que sea, consigue un trance lo más profundo posible en una persona y alguien a su lado grita “¡Fuego!”, el hipnotizado se levantará y saldrá corriendo. La consciencia no se pierde nunca. Siempre hay una parte de tí que mantiene el control. Ya sé que esto está en controversia.

–¿Qué es un estado de trance?
–El acceso a un nivel de consciencia del que no conocemos su existencia pero que está ahí. Se suele definir el trance como un estado alterado de consciencia, pero es todo lo contrario. Cuando la consciencia está alterada es en la realidad cotidiana: vivimos ansiosos, nerviosos, deprimidos. La hipnosis intenta conseguir un enfoque mental distante y amplio, que te permita descubrir aspectos de tu mente a los que no les estás prestando atención. Es un vehículo.

–¿Ampliar el foco?
–Expandirlo para después poner la atención, completamente concentrada, en otro punto de vista que puede resolver un conflicto. Se trata de inducir un estado de apertura mental desde el que puedas hablar con tu jefe, con esa parte de tu consciencia profunda que tiene más sabiduría y comprensión de la realidad que la memoria inmediata y repetitiva, la que se obsesiona. Es lo que buscan los meditadores budistas: conectar con el pensamiento interno superior. Eso puede ser curativo.

–¿Utiliza péndulos o cucharillas para inducir un trance?
–No, no. Lo hago hablando. Con recursos lingüísticos. Contando una historia metafórica, con una visualización, con música. Según la situación del paciente. Erickson lo haría de forma suave: “…tu puedes tomar tu tiempo para entrar en estado de relajación, presta atención a qué parte de tu cuerpo siente tensión… deja que tu mente flote…”. Freud ponía la mano en la frente de sus pacientes y les decía: “Piensa lo que quieras y háblame de lo que quieras”. Era una forma de hipnosis.

terapia–¿La hipnosis ayuda a tomar consciencia del problema?
–Yo creo que cuando alguien viene en busca de ayuda ya es consciente de que tiene un problema, aunque no sea exactamente el que los demás ven que tiene. La idea de la hipnosis ericksoniana es que puedes resolver un problema sin entender cómo ocurre esa resolución. Y no tienes por qué comprender un problema para resolverlo: no sabrás cómo vino ni cómo se va. Pero se va. Eso nos diferencia de otras terapias.

–¿Y cómo acaba la sesión?
–Se levantan y se van. No, no hay un despertarse, porque siempre están conscientes de lo que pasa.

–Lo de la película El escorpión de jade, de Woody Allen, ¿era mentira?
–Yo creo que sí, aunque desconozco cómo actúan las técnicas de lavado de cerebro. Insisto: yo creo que si alguien recibe una orden por hipnosis, y la cumple, es porque en el fondo ya pretendía hacerlo.

–¿Qué problemas trata usted?
–Depresión, trastornos obsesivo compulsivos, angustias, duelo, conflictos de pareja, crisis de estrés…

–¿Explica a sus pacientes que su técnica es una forma de hipnosis?
–No. Si no me preguntan, no. No lo oculto, pero tampoco lo proclamo. Aún existen muchos mitos y prejuicios sobre la hipnosis. Aún da miedo la idea de perder el control, o de que otro se apodere de tu mente. En realidad, todo en la vida es hipnosis.

–¿Todo?
–¿Qué es el enamoramiento? Vives hipnotizado por la otra persona y, solo con verla o escucharla, harías lo que te pidiera. Los modelos de persuasión lingüística que utilizan los políticos –Obama, sin duda– son totalmente ericksonianos. Y la publicidad funciona por hipnosis.

Fuente: El Periódico
Entrevista: Àngels Gallardo.
Foto: Albert Bertrán

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19 mayo 2009 Posted by | hipnosis, Opinión | , , , , , , | 2 comentarios