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Terapias alternativas: la sanación de la nueva era

Teorías científicas y conclusiones sobre la reencarnación

reencarnacionLas últimas teorías científicas concuerdan con los ocultistas y poetas en que “la muerte no existe” y en que “nada hay muerto”, lo que al parecer es extinción, no es sino un cambio de existencia, las cosas que aparentemente no tienen vitalidad es por que pertenecen a un grado inferior del principio vital, solo palpitan con la energía, las piedras y el barro, los animales y los árboles y la misma fuerza que anima al cuerpo humano, a los cuadrúpedos, a las aves y a los reptiles en sus breves existencias, es también la que vitaliza a los robles y las viñas en un grado menor, e individualizan con vida más duradera al mundo mineral, en cristales, dándoles una vida de clase inferior todavía y de duración enorme, y por debajo de la vida del cristal existe un tremendo estremecimiento de la actividad inagotable de los átomos constituidos de la materia informe.

La vida es la eterna energía increada como dicen los ocultistas, los físicos exponen la misma idea en su ley de continuidad y la ciencia moderna está de acuerdo en que la energía tiene tanto derecho como la materia a que se la tome como realidad objetiva.

Esta vida es la única energía esencial que actúa en las formas proteicas, siempre es inherente a toda partícula de materia y no hace distinción entre lo orgánico y lo inorgánico, excepto la distinción de grado de que lo primero contiene la energía vital en forma activa y lo ultimo en forma dormida.

Los hombres de ciencia insisten fundándose en la ley de la biogénesis en que la vida solo puede salir de la vida, porque no son capaces de poner en actividad la vida latente de la materia inorgánica, pero esto no indica más que la limitación de sus conocimientos, el mudo ha tendido durante su evolución puentes sobre todos los vacíos existentes entre los diferentes reinos de la naturaleza, aunque hoy día no quede nada que nos muestre como lo hizo y la ciencia tenga que confesar su ignorancia.

Nada hay que contradiga el axioma oculto de que, la misma vida es la que anima al hombre, a la planta y la roca, seres que no son, sino diferentes estados de una fuerza indestructible, el alma universal que convierte a la naturaleza toda, en la vestidura visible y viviente de Dios.

Como dice Goethe, el hombre no puede perecer cuando el alma abandona su vestidura, se esparcen las fuerzas que mantenían la unidad del conjunto, yendo a emplearse en los fines inmediatos a que están destinadas.
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18 octubre 2007 Posted by | Opinión | , , , , , , | 1 comentario